Primavera, ¡me alteras!
La mitad de la población sufre astenia, un estado bajo de ánimo y cansancio
Unos ansían su llegada porque es señal de que se acaba el invierno, llega el buen tiempo, la luz y el ´destape´. Otros, la temen por los efectos devastadores que causa en sus organismos.
Por suerte de unos y desgracia de otros es la primavera y ya está aquí. ¿Cómo nos afecta la llegada de esta estación? ¿Cómo podemos evitar los efectos negativos y potenciar los positivos?
Hormonas alteradas, incremento del deseo sexual, más horas de luz, más euforia, vuelta a la vida social en la calle… Cansancio, sentimiento de tristeza, abatimiento, alergias, recaídas en depresiones… La cara y la cruz de la primavera.
Al comienzo de la primavera la naturaleza explota, las flores estallan, los días comienzan a ser más largos, el sol calienta más y el cielo parece más intenso que nunca. Nuestro cuerpo también experimenta algunos cambios, unos buenos y otros no tanto. Según coinciden los expertos, no se trata tanto de la llegada de la estación en sí, sino del aumento de horas de luz.
Llevar una dieta saludable, dormir las horas necesarias e intentar establecer un horario fijo para irse a dormir, hacer ejercicio y llevar una vida ordenada constituyen la mejor prevención para las personas más sensibles a los cambios estacionales. Por lo general, se trata de síntomas reales que no son graves, pero las personas hipocondríacas o las que sufren trastornos de ansiedad alimentan psicológicamente esos indicios.
Los pequeños están raros. Los niños también son proclives a sentir el
agotamiento primaveral. Así, muchos están cansados, somnolientos o
sufren falta de apetito. El cúmulo de varios factores -se acerca el fin
de curso, el calor y la llegada de la nueva estación- afecta también a
los más pequeños, que pueden volverse apáticos, malhumorados y
desganados. Es interesante que observe a sus hijos durante esta época y
vigile de cerca su comportamiento. Muchos no saben expresar exactamente
qué les ocurre y eso les causa aún mayor confusión. Para combatir la
astenia de los niños es conveniente que hagan deporte y que duerman
bien. Comidas energéticas pero ligeras y batidos de frutas ayudarán a
superarla.
Convivir con los estornudos y el picor de ojos. El otro gran bloque de
damnificados de la primavera son los alérgicos. Una de las alergias más
habituales es la polinosis o alergia al polen. La llegada de la
primavera se asocia a la eclosión de las gramíneas, que se reproducen
mediante el polen y originan las alergias más frecuentes, que son la
rinitis (estornudos, picos, obstrucción y bloqueo nasal) y el asma
bronquial (tos, ruido en el pecho, dificultad para respirar)".
El sexo a flor de piel. Pero si bien son muchos los perjudicados por la
primavera, también los hay que se benefician de la explosión que supone
la nueva estación. En esta época "se produce una revolución hormonal,
que tiene que ver con los efectos que las horas de luz tienen sobre
nuestro organismo". Así, se incrementan los niveles de serotonina
-neurotransmisores que mejoran el estado de ánimo y la líbido- y
disminuye la melatonina -inhibe el deseo sexual-, con lo que aumenta el
apetito sexual. A esto se añade que hace más calor y se dilatan los
vasos sanguíneos, lo que mejora la respuesta sexual.
La explosión adolescente. Y quizás los que más exteriorizan esa
revolución de testosterona y de estrógenos son los adolescentes. Con el
cambio de estación cuajan muchas parejas de jóvenes. "Son más evidentes
las manifestaciones de cariño. La llegada de la primavera es muy
positiva para los adolescentes ya que la viven con mucha intensidad y
lejos de distraerse académicamente incluso rinden más".
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