| La hidratación |
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Beber suficiente agua mientras se hace ejercicio, sobretodo en los meses calurosos, es de vital importancia.
Cuando ejercitamos, los músculos se calientan y la temperatura corporal se incrementa. El cuerpo se refresca a través de la sudoración; la evaporación del sudor es la que enfría la piel y ayuda a mantener una temperatura más fresca.
Es por esto que un clima caluroso y húmedo puede ser peligroso. Cuando hay un exceso de humedad en el aire, la evaporación no se lleva a cabo y el sudor simplemente se escurre por nuestra piel. Perdemos aún mucho más líquido y entonces necesitamos beber más para mantenernos frescos y reemplazar los fluidos perdidos.
La primera desventaja al perder fluidos es que disminuye nuestro rendimiento. Los líquidos que perdemos a través del sudor provienen el plasma sanguíneo. El plasma es el que transporta el oxígeno a los músculos y al deshidratarnos, la capacidad de oxigenar nuestros músculos disminuye. Si se continua ejercitando sin beber líquidos, puede bajar la presión sanguínea y provocar mareos y náuseas o peor aún, causar un desmayo. Si se continúa ejercitando en estas condiciones, existe el riesgo de un golpe de calor que en algunos casos puede ser fatal (esto sucede cuando la sangre ya no es capaz de oxigenar los órganos vitales por la deshidratación).
Debes beber líquidos antes y durante el ejercicio. Aproximadamente un vaso de agua (1/4 de litro) cada quince minutos en promedio. Aún cuando te ejercites en tu casa o en un gimnasio, debes hidratar tu cuerpo. No esperes a sentir sed para beber agua, ya que cuando recibes en tu cuerpo la señal de la sed, significa ya has perdido una cantidad importante de fluidos.
Si después del ejercicio, te alegras que has perdido peso porque perdiste líquidos, piénsalo dos veces antes de evitar reemplazar los líquidos perdidos. Tu cuerpo requiere de esos fluidos para funcionar correctamente, por lo que después del ejercicio bebe líquidos. Tu orina es un buen indicador de la hidratación de tu cuerpo; la orina debe ser clara y no amarilla (a menos que sea la primera orina de la mañana). Recuerda que las bebidas con cafeína se comportan como diuréticos. Lo mismo sucede con las bebidas alcohólicas. Así que cada vez que te tomes una taza de café, procura beber también un vaso de agua que mantenga la hidratación adecuada para tu organismo. A veces sucede que sentimos hambre y tendemos a comer para saciarnos; puede ser que malinterpretemos la señal y lo que realmente tenemos es sed. Cuando sientas hambre o antojo, bebe un vaso de agua o un líquido que te ayude a hidratarte y quizá logres saciar tu “hambre”. Sucede igual cuando sentimos que nos quiere dar un dolor de cabeza; esta puede ser una señal de deshidratación. Si sientes que el agua no sacia tu sed, prueba beber agua mineral (puedes agregar limón y sal) o compra una bebida hidratante con electrolitos que ya son muy comunes en las tiendas; evita saciar tu sed con refrescos y jugos azucarados. |
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